Tag Archives: Ciencia ficción

Muerte de la luz

  Mi ultimo libro leído es Muerte de la luz de George R. R. Martin, autor que desde que he leído sus libros de Canción de Hielo y Fuego me ha enganchado. Estilo ameno, rico en imaginación, y de facil lectura, lleno de detalles de la cultura kavalar, tradiciones, costumbres e historia.

 

Muerte de la luz

 

  Worlorn es un planeta en órbita errante que en un tiempo albergó una gran feria de culturas. Ahora está sumergido en un estado de abandono del que nadie se preocupa pues está cerca de su inevitable muerte, alejándose cada año un poco más de la estrella que le dio vida. Un hombre llamado Dirk T’Larien acude a Worlorn para cumplir con una vieja promesa de amor a Gwen Delvano. Es aquí donde empieza todo, ya que los pocos habitantes que quedan en el planeta provienen de distintas culturas que acabarán chocando recíprocamente, entre las cuales la “Kavalar” es la predominante.

  En realidad, una segunda lectura nos indica, además, que el libro, con todos los ingredientes de una novela de ciencia ficción, también nos relata una hermosa y desesperanzada historia de amor, que bien puede ser la que Dirk T´larien protagoniza junto a Gwen Delvano, la mujer por la que regresa a Worlorn; pero también, aunque solapadamente, este amor puede ser aún más general, el que se siente ante una cultura (la kavalar) que, lentamente, se despide del universo de la mano de este planeta moribundo, postergando su ocaso en una lenta y melancólica agonía. [Wikipedia]

 

 

Y aqui va una de las partes mas interesantes:

—No sé —repuso Dirk—. Es decir, rechacé la protección de Jaan, así es que debo protegerme por mi cuenta, ¿no es verdad? ¿Quién más es responsable? Ya he hecho las elecciones, todo. El duelo está fijado y no puedo echarme atrás.
—¡Claro que puede! —dijo Ruark—. ¿Quién podría impedírselo? ¿Con qué derecho, eh? En Worlorn no hay ninguna ley. Ninguna, ¡de veras! ¿Cómo se las arreglarían para cazarnos esas bestias, si hubiera una ley? Pero no, no la hay. Y todo el mundo tiene problemas. Pero no hay obligación de batirse a duelo si uno no quiere